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ESTRATEGIAS PRÁCTICAS PARA AFRONTAR LA PRUEBA ESCRITA EN LAS OPOSICIONES DOCENTES (PARTE 3 DE 3)

(AUTOR: PABLO CASANOVA VEGA)

            Este artículo es el tercero y último de una serie que pretende explicar diferentes estrategias que nos permitirían preparar con éxito la prueba escrita en las oposiciones docentes.

            Una vez tratadas tanto la parte cuantitativa del tema (artículo 1 de 3) como la parte cualitativa del tema (artículo 2 de 3), corresponde ahora tratar los aspectos procedimentales en relación a la escritura misma del tema. Entre ellos estarían las siguientes estrategias (tomando las referencias temporales sobre la base de disponer de 120 minutos de tiempo para desarrollar la prueba).

Una sería el escribir en primer lugar la introducción-índice y las conclusiones junto con la bibliografía, haciéndolo entre los minutos 1 al 30 del examen. Esto responde a que en ese momento inicial la frescura mental del opositor es total, mientras que conforme van pasando las horas del examen el cansancio se acumula progresivamente. Así, al poder redactar con sosiego la introducción y las conclusiones finales, nos aseguramos que transmitiremos unas muy buenas, al principio y para acabar, sensaciones al tribunal. Además esta estrategia también nos garantiza que el tema no quedará incompleto o inacabado.

Posteriormente se escribirían los epígrafes equilibrados (del minuto 31 al 110). Ello conlleva la importancia de la capacidad de síntesis, es decir, transmitir información, ideas y conceptos sin tener que decir todo lo que se sabe al respecto. En este sentido debemos plantearnos nuestro conocimiento como un “iceberg”, o sea, que sólo se dice una pequeña parte de todo lo que se sabe. Lo que sucede es que se dice lo que se dice de la forma en la que se dice porque hay mucho que se sabe aunque no se diga, pero que hace que se diga lo que se dice como finalmente se ha dicho y no de otra manera. Lo que suele sucederle al opositor novato es que al principio le sobra tiempo de las dos horas de las que dispone al escribir los temas, normalmente porque carece de información suficiente para rentabilizarlas, pero a medida que va acumulando meses de estudio ocurre que llega a la coyuntura de que con dos horas le falta tiempo, y por ello no puede llegar a contar todo lo que sabe, por lo que se hace imprescindible una excelente capacidad de síntesis. De lo contrario podríamos caer en una redacción desproporcionada entre el tamaño de los epígrafes o lo que sería incluso peor, llegar a dejar los temas inacabados. De ahí la importancia de adaptar la extensión de los temas a estudiar a la capacidad individual de redacción en función del tiempo del que se dispone. Esto se consigue entrenando el procedimiento mismo de escritura, es decir, escribiendo al menos un tema al día durante los meses previos al examen. Por otro lado sería muy conveniente realizar esquemas de los temas a fin de poder retener una cantidad mínima de datos de cada uno de ellos. A su vez esto también permitiría dos cosas: relacionar conceptos inter-temas y formarse una idea global del contenido base de cada tema para tener siempre así muy presentes todos los apartados en los que vamos a desglosar sus epígrafes.

Ya para finalizar, del minuto 110 al 120 aproximadamente, se recomienda que se repase todo lo escrito. El objetivo de esta maniobra sería poder corregir erratas, los párrafos mal redactados y/o puntuados, etc.,  fruto de la velocidad normalmente excesiva de escritura. Todo ello evitaría que en el instante de la lectura (a veces semanas más tarde después de escribir el examen) nos encontrásemos con sorpresas que nos hicieran efectuar un discurso pobre, con interrupciones o dudas, entonación inadecuada, etc. Todo esto nos muestra de nuevo la necesidad de desarrollar el  procedimiento de escritura del tema. De ahí la importancia de la capacidad de redacción de un buen documento. Para ello se insiste en la necesidad de escribir mucho todo el año para lograr automatizar párrafos, provocar la adaptación biológica del antebrazo y mejorar la caligrafía, entre otras muchas cosas.

Por último, y a modo de consejo final, destacar la importancia de la actualidad y vigencia de los aspectos científicos y teóricos de los que trate el tema. Es evidente que un profundo conocimiento de la legislación que esté en vigor en el momento de los exámenes (labor ésta tremendamente ardua y compleja debido a los constantes cambios políticos y por ende legislativos que en los últimos lustros se suceden de forma recurrente en nuestro país) es necesario para realizar correctamente los temas. Asimismo estar al día de las publicaciones y tendencias epistemológicas relativas a la especialidad por la que cada opositor se presenta será igualmente importante para obtener éxito.

 

 

 

 

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